Tributación de las Indemnizaciones

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    Las indemnizaciones y su tributación en el IRPF


    Actualización: 27/06/2014

    Recientemente se ha modificado el sistema de tributación de las indemnizaciones por despido. Ampliamos la información más adelante.


    Las indemnizaciones como rendimientos del trabajo que son, están sujetas al Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas (IRPF), y por tanto, deben ser incluidas en la declaración de la Renta del trabajador que las percibe, incrementando por tanto los rendimientos del trabajo y por tanto la base imponible general. Sin embargo, esto no es igual para todos los casos. Es decir hay determinadas situaciones en las que las rentas obtenidas como consecuencia del cobro de indemnizaciones están exentas de tributación en el IRPF, aunque habría que cumplir algún requisito que más adelante comentaremos.

    En los últimos años los empresarios han hecho uso continuado del conocido como despido express, que consistía en despedir a un trabajador alegando razones de incumplimiento o conducta no adecuada del trabajador, aunque no fuese del todo cierto, y en la misma carta de despido entregada al trabajador, el empresario reconocía la improcedencia del despido y ponía a disposición del trabajador la cuantía de la indemnización prevista para el despido improcedente y según el número de años trabajados en la empresa (que sería de 45 días de salario por año de trabajo prestado en la empresa con un máximo de 42 mensualidades). Los ingresos así obtenidos quedaban en cualquier caso exentos de tributación para el trabajador.

    Sin embargo, a partir del 7 de julio de 2012, tras un cambio de criterio por parte del Ministerio de Hacienda, se comenzó a considerar este tipo de despido como no exento de tributación en el IRPF, exigiendo que sea un juez el que declare la naturaleza improcedente de un despido para que pueda considerarse como renta exenta. En la práctica también sería igualmente válido en caso que se llegara a un acuerdo entre las partes en el acta de conciliación.



    Esta situación, como era de esperar ha provocado un incremento de la litigiosidad laboral, ya que si el trabajador se conformara con el reconocimiento de la improcedencia por parte del empresario, conseguiría cobrar su indemnización, pero tendría que tributar por ella. Por tanto, en muchos casos puede ser preferible declarar que se está en desacuerdo con las condiciones del despido para aceptarlas posteriormente en el momento de la conciliación.



    En cualquier caso, habría que tener en cuenta que para que la renta obtenida a consecuencia de un despido sea considerada como exenta de tributación, la cuantía de la misma no puede superar el importe previsto con carácter legal, concretamente 45 días de salario por año de servicio prestado en la empresa con el máximo de 42 mensualidades para los contratos celebrados antes del 12/02/2012 y de 33 días de salario por año trabajado en la empresa con un máximo de 24 mensualidades para los contratados celebrados a partir del 13/02/2012.  Si la indemnización que se recibiera fuera superior a la máxima establecida, el exceso sobre ésta tributaría en el IRPF.

    Existe otra situación en la que el importe de la indemnización puede ser considerado como exento de tributación en el IRPF, y este sería el caso de los despidos por causas objetivas siempre y cuando el importe de los mismos no supere el máximo legal (20 días de salario por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades).

    El resto de las indemnizaciones estarán sujetas a tributación en cualquier caso.

    Un último aspecto que habría que tener en cuenta sería que al ser consideradas como rentas del trabajo, las indemnizaciones deben ser objeto de retención de IRPF, al igual que se realiza con las rentas mensuales cobradas por el trabajador vía nómina. Este hecho puede disminuir considerablemente el importe líquido a recibir de una indemnización por parte del trabajador.

    ULTIMAS NOVEDADES (27/06/2014)

    El pasado 20 de Junio, el gobierno publicó una serie de medidas relacionadas con la tan comentada reforma fiscal. Una de las medidas más llamativas y que más revuelo ha provocado es el fin de la exención fiscal de las indemnizaciones por despido que pueda cobrar un trabajador al finalizar su relación laboral con la empresa.

    Hasta ahora, siempre que el importe de la indemnización no superara el que pudiera calcularse aplicando los límites señalados en el estatuto de los trabajadores, el trabajador no estaría obligado a tributar por dicha indemnización. Sin embargo, con las reformas publicadas por el gobierno, sólo estarían exentas las indemnizaciones por despido calculadas en base a un salario de 20.000 euros anuales brutos, siempre y cuando al mismo tiempo no superen los límites fijados en el Estatuto de los Trabajadores.

    Hay que tener en cuenta, de todos modos, que estos límites pueden no ser definitivos, y están sujetos a posibles modificaciones.