Tipos de Despido

¿Qué tipos de despido existen?

En principio, los despidos pueden ser calificados como disciplinarios o por causas objetivas (que a su vez pueden ser considerados como individuales o colectivos).


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Un despido es disciplinario cuando está motivado por incumplimientos o conductas no adecuadas por parte del trabajador (faltas repetidas de asistencia, falta de disciplina y desobediencia en el trabajo, disminución continuada y voluntaria del rendimiento en su trabajo…)

Un despido puede ser considerado como objetivo cuando esté motivado por algunas de las razones contenidas en el artículo 52 del Estatuto de los trabajadores, como ineptitud del trabajador, razones económicas…

El despido colectivo más extendido o popular es el provocado por causas técnicas, organizativas, de producción o económicas, que se da siempre que se cumplan requisitos como despido de 10 trabajadores en empresas con un número de trabajadores inferior a 100, 10% de la plantilla en el caso de empresas que tengan entre 100 y 300 trabajadores, despido de 30 trabajadores en empresas con más de 300 trabajadores o  despido de toda la plantilla cuando ésta sea mayor a 5 trabajadores y sea a causa del cese de la actividad de la empresa. Un caso concreto es el de los ERES que vamos a describir a continuación.

Los ERES (Expedientes de Regulación de Empleo) pueden ser presentados por los empresarios para disminuir el número de horas trabajadas por sus empleados, y para suspender o extinguir los contratos vigentes en la empresa, aunque en cualquier caso sería necesario alegar y demostrar que se produce por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o incluso por extinción de la empresa.

Una vez cursados, los despidos pueden ser considerados nulos, procedentes e improcedentes según la consideración de validez de los mismos emitida por los juzgados de lo social en los casos en que se lleve a cabo la reclamación correspondiente. Se considerará un despido como nulo cuando cumpla alguno de los supuestos de nulidad contemplados en la norma, por lo que el resultado sería dejar sin efecto la decisión de despido, teniendo el empresario que readmitir al trabajador. Un despido será procedente cuando se demuestre el incumplimiento culposo del trabajador (en este caso el empresario estaría exento de pagar indemnización alguna al trabajador), e improcedente cuando no se llega a demostrar tal incumplimiento o conducta negativa del trabajador. En este último caso se podrá optar por la readmisión del trabajador o por el abono de una indemnización.













Hay que prestar especial atención a los ERTES (Expedientes de Regulación de Empleo Temporal), ya que estos casos no habría que pagar indemnización una vez que sean ejecutados, ya que no habría despido ni extinción de la relación laboral, sino que supone una parada en la actividad y en la prestación de servicios por parte del trabajador; éstos no van a cobrar sus salarios pero sí que van a seguir dados de alta y el empresario seguirá cotizando a la Seguridad Social por los trabajadores objeto del ERTE.